Sus entrenadores

Barris con Manuel CutiéManuel Cutié fue considerado en su tiempo como el mejor entrenador español de pruebas de fondo. Todos los mejores atletas catalanes, que en aquel entonces también lo eran de España, pasaron por sus manos: Gregorio Rojo, Constantino Miranda, José Coll, Buenaventura Baldomá, José Molins, Luís García, Antonio Amorós, Jaume Guixà, Domingo López (quien por cierto fue el primer atleta que ganó el Campeonato de España de Cros en la categoría juvenil), Miguel Navarro, Francesc Guàrdia i Josep Quesada entre otros, todos ellos supieron aprovechar muy bien sus sabios consejos. Cutié fue el hombre que recuperó para nuestro atletismo a Tomás Barris, cuando éste, desmoralizado por sus mediocres actuaciones, dejó prácticamente este deporte, convenciéndole de sus grandes posibilidades en medio fondo.

Olli Virho, entrenador finlandés contratado a instancias de Juan Antonio Samaranch por el Barris y O. VirhoAyuntamiento de Barcelona, introdujo en nuestro país el sistema nórdico de la escuela de Verömekki, consistente en la carrera contínua siempre sobre césped, carreras por el bosque, farlek, cambios de ritmo a paso moderado, etc, que siempre captaban rápidamente al atleta por su aparente facilidad de asimilación pero que paulatinamente le endurecían de forma muy positiva para la competición. Fue el entrenador que situó a Barris en el punto de salida de su próxima etapa, comenzando a conseguir títulos y récords españoles de una cierta cotización internacional.

Woldemar Gerschler, fue junto con el famoso cardiológo alemán W. Gerscher en Friburgo con Tomás Barris y el portugués M. FaríaReindell, el descubridor del "interval training" o entreno fraccionado que revolucionó todos los sistemas de preparación internacionales. Por su escuela de Friburgo pasaron muchos plusmarquistas mundiales y campeones olímpicos como Rudolf Harbig, Gordon Pirie, Josy Barthel, Roger Moens, al igual que los mejores atletas internacionales de la época. La época invernal de entrenamiento en Friburgo, era un auténtico calvario. La pista de trabajo era una recta interminable de 400 metros de longitud, casi siempre con nieve helada, fraccionada en tramos de 100 metros con estacas clavadas al suelo paralelas y junto al río Breisgau. Era un contínuo ir y venir con temperaturas gélidas que generalmente oscilaban entre los 8 y 10 grados bajo cero. Este entreno, además de monótono, era durísimo y siempre se basaba fundamentalmente en series de 100 y 200 metros. Cada día más de lo mismo. Con Gerschler, Barris, que supo asimilar muy bien este duro trabajo, alcanzaría gracias a este duro sistema, las cotas más altas dentro de la élite mundial.

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